alena

Sobre cómo fue cuando empecé a sentir

Cuando arrancó el año quise «sentir un poco más». Sin estar segura de qué significaba eso. Un deseo tan abierto, tan ambiguo, mentalmente dejé muchos puntos suspensivos entre ese deseo y el que le seguía en la lista. Como para llenar esa incógnita a lo largo del año.

Hoy tengo algunas respuestas, aunque la que responda no sea yo sino mi cuerpo, mi piel, mi corazón y mi alma (¿qué es eso?). Lo importante es que ya no responde mi cabeza. No sé bien cómo fue, quizás solo lo quise mucho y por eso pasó. Me dejé llevar. Me enojé cuando mis amigos me hicieron esperar 40 minutos en una cervecería. Antes no lo hubiera hecho, pero ¿por qué no? Hace bien sentir cosas. Extrañé a mi familia y comenzamos a hablar por teléfono todas las semanas. Extrañé a mi amiga que vive en España y ahora hacemos videollamadas al menos una vez al mes. Salí a caminar cuando me sentí agobiada. Sentir. ¿qué es eso? No sé, pero me hace hacer cosas. No sé si tengo que saber, quizás con que me ayude a evitar esa angustia que se me arremolinaba en el pecho y me hacía estallar cuando menos lo quería sea suficiente. Quizás algún día sentir por sentir sea suficiente. Me dejé llevar. Me dejé emocionar por un mensaje de la persona que me gustaba. Me gustaba una persona. Me permití que me gustara una persona y ya no apagué la emoción en el pecho y el temblor de mis piernas cada vez que compartíamos una copa de vino. Me dejé sentirme linda y querida y deseada. Me dejé mimar. Me entregué y me dejé sentir el miedo que da la vulnerabilidad de saber que la otra persona te tiene en sus manos. Pero también me dejé sentir la tranquilidad de saber que estaba en manos correctas, manos compañeras, manos amigas. Porque me entregué a amigos y amigas y me permití ser y sentir junto con ellos como nunca antes. Me sentí segura de los vínculos que establecí y me permití sentir que merecía el amor que tenían para darme. Me permití llorar, pude entusiasmarme. Grité de euforia, grité de furia. Grité. Grité todo lo que por tanto tiempo no pude gritar. 

 

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