cecilianding

Cuando pienso en escribir una carta, pienso en vos. Durante todo este tiempo, te escribí varias cartas en mis cuadernos, en hojas sueltas, a mano, en la computadora. Te escribí cartas en silencio, en voz baja, a los gritos, llorando, contenta, queriéndote tanto. Nunca te mostré ninguna. Hasta que te escribí una con intención de dártela. La preparé, le puse fecha, la firmé. La releí solo una vez porque me ponía triste no poder dártela. Ya no nos íbamos a ver. Ya no nos íbamos a abrazar con fuerza, no nos íbamos a besar, ni a oler, ni a reconocernos. Otra vez. Hubo un momento en que me di cuenta que nunca había querido a alguien así, pensé en que capaz esto es el amor. De hecho creo que lo pensé en voz alta, porque te lo dije por celular. Vos te quedaste en silencio, y si los gestos tuvieran sonido, hubiese escuchado ese gesto que hacés cuando te descolocás aunque lo disimules. Cuando te extraño pienso en la primera vez que me dijiste “te quiero mucho” . Me lo dijiste al pasar antes de irte y yo estoy segura que me brillaron los ojitos. También pienso en meses después cuando me volviste a decir “te quiero” por primera vez, abrazándome, a un centímetro de distancia. Lo dijiste en serio. Yo también te quise todas esas veces y te sigo queriendo. A veces todavía me lo decís aunque no estemos más juntos, aunque nuestros caminos se hayan separado otra vez. Yo sé que voy a seguir escribiéndote cartas, yo sé que voy a seguir queriéndote. Te quiero.

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