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en tu última carta me dijiste que esa era tu última carta, y yo, que de semántica entiendo poco, decidí entender que lo que querías decir es que esa era tu última carta, porque después de eso todavía no había habido otra, así que siempre la última carta, es la última carta, pero que nunca la última de tus cartas va a ser la última de tus cartas.
si vamos al orden de las cosas, ahora me toca escribirte a mí, y me toca escribirte a mí porque la última en escribir una última carta fuiste vos, así que acá te escribo.
en tu última no-última carta me dijiste que no querías saber nada de lo que me pasó en el tiempo en que no hablamos, y yo que de semántica entiendo poco, decidí entender que entonces querés saber cosas de mi futuro.
de mi futuro sé poca cosa, como todos, te puedo decir que mañana voy a almorzar ensalada porque en mi heladera solo hay tomate y repollo, te puedo contar que mañana voy a llorar porque a las 7 de la tarde voy a estar leyendo algún poema en voz alta, te puedo contar que me mudo de nuevo y que este año por primera vez voy a festejar mi cumpleños.
te puedo pedir perdón, también, por la vez que lloré encerrada en el baño mientras afuera me esperaban todos los amigos a los que invitaste a mi fiesta sorpresa. te puedo pedir perdón por haber arrancado las guirnaldas y los globos sin decirte ni gracias por el amor y el esfuerzo. te puedo pedir perdón por cada vez que te dije que tu comida estaba fea y por cada vez que me enojé porque te olvidaste de tu llave.
además te puedo decir gracias, por las mil veces que le diste de comer a mis gatos, por haberme abrazado y haber llorado conmigo el jueves que me morí. por haberme sacado viva de esa muerte.
te puedo abrazar para siempre por haber sido mi casa todos esos años, por haber sido juntas y hermanas.
du bist zuhause
für immer
und mich

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