flora

La demoré y la demoré. ¡Cómo me cuesta escribirte! Hasta para preguntarte simplemente como estás. Y no es que me importe realmente cómo estás. Hace unos días fui a tirarme las cartas de tarot. Fui por un tema medio boludo y todo terminó girando en torno a vos. La angustia de lo que no está cerrado. La certeza de que si no lo cierro ahora va a quedar abierto para siempre y ya no habrá chance de solución.
Me dijeron las cartas que vas a morir pronto. Que mis pésimas elecciones de parejas tienen que ver con vos. Que liberándome yo libero también a mis hijos.Y que no es necesario que te perdone. Pero si es necesario que pueda decirte. Decirte lo doloroso que fue no tenerte. Lo doloroso que fue el abandono y tu no conciencia de eso. Porque «nunca les faltó nada» es tu respuesta a todo. Porque la mensualidad nunca faltó, y con eso ya estaba tu conciencia limpia. Creo que no fue tan doloroso que te separes de mamá. Eso es algo natural. Se sobrevive. Lo doloroso es que nunca mas hayas estado en un cumpleaños. Que nunca nunca nos buscaras un fin de semana para compartir tiempo. Para preguntarnos como estábamos. Como hacíamos con toda esa angustia que no podíamos sacar. Que nadie nos daba respuestas. Que tampoco hacíamos preguntas. Que quedé en el lugar de madre cuidando a mi madre. Que su dolor era tanto que tampoco podía darnos respuestas. Y vos. Cada vez que me veías me tirabas info secreta. Que estabas con alguien.. que no se lo digas a tu madre. Yo sola con mi dolor y los secretos.Ir a llorar al baño de la Papoñita y salir desfigurada y vos ahí clavándote un plato de ravioles como si nada. Sin parar a abrazarme. A sacarme de ese lugar. Sin cuidarme nunca.
Al tiempo me doy cuenta que cada vez que te veo estás alcoholizado. Borracho, cayéndote algunas veces. La distancia cada vez más grande. La plata tu anzuelo. Y yo pico. Si es lo que hay y con la falta que me ha hecho siempre. Yo pico.
Siempre sentí que me querías más a mi que a mis hermanos. Seguramente algo de eso haya. La nena de papá.
Has aparecido y desaparecido tantas veces. Y cada vez mi ilusión de niña abandonada que te quiere, renace.
Decir «vienen mis padres» pufff!! El pico de la felicidad. Aunque no conectes con mis hijos para ellos ha sido importante conocerte. «Vienen los abuelos».
Creo que te he justificado siempre por ser vos un niño abandonado. Un padre sin padre que no supo cómo. 
Un tipo tan frágil que no pudo. Te he justificado pero no me ha sido suficiente. Desde mi propia fragilidad y abandono intento construir otra realidad. Tengo miedo y culpa y enojo. Un combo tremendo. Tengo la garganta siempre cerrada. Las amígdalas que explotan. Necesito abrirla. Que salga todo. Que te llegue y me libere.
Porque sos mi padre y saber que queda poco también me angustia.
Nos queda poco. ¿Que vamos a hacer?
Te quiero. 

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