flora

En enero vuelvo a vivir a mi casa después de haberla alquilado un año. Intento ponerla linda, arreglarla. Vengo con fuerzas, vengo con ganas. Vengo con mis hijos y estamos volviendo para quedarnos. En febrero celebramos un año juntos con X. Estamos felices y hay amor entre nosotros. Un febrero de playa y levantarnos a las 12. No nos está yendo bien en el laburo pero estamos felices y comemos chapatis con ensalada. Marzo comienza la rutina. Horarios. Escuelas. Me organiza. Me trae a tierra. Abril paso enfocada en el taller. Laburar. Agradecer que tengo el trabajo que quiero. Que sufro y me estresa y a veces no tengo un peso, pero es mi elección y mi misión. Esperar el frío. En esta casa todo me cuesta más. Tal vez debería volver a mudarme. No quiero mudarme no. Pero tal vez… Mayo incomodidad. Otra vez incomodidad. Se muere mi amiga. X no acompaña mi dolor. La grieta se abre cada vez más entre nosotros. Junio hacemos planes por el cumpleaños de X salimos y la pasamos mal. Ya no podemos estar más juntos. Tengo que concretarlo. No estoy bien sosteniendo la pareja solo por no quedarme sola. Pánico. La historia de mi vida. Julio nos estamos viendo poco con X. Me alivia. Me agobia. Estoy ensayando en dos grupos diferentes. Me voy unos días en las vacaciones con los niños y la distancia me alegra. Agosto quiero dejarlo, quiero dejarlo, quiero dejarlo. Setiembre estoy embarazada. Me siento agotada. Empieza el viaje, médicos, ecografías. No hay dudas en mí. X no puede integrar todo lo que está pasando. No quiero compartir esto con él. Dejo todas las actividades. Me repliego en mi cueva. No puedo nada. Octubre aborto en mi casa. Mis amigas, mis hermanas me acompañan. Me cuidan. Me pagan las cuentas. Muere un amigo. Otro. Tanta vida y tanta muerte. Noviembre que no haya habido dudas en mí al tomar la decisión (y que no las haya hoy tampoco) no significa que no me afecte. Mi cuerpo y mi corazón atravesados por la vivencia. Intento volver a conectar con el mundo ahí afuera. Salir de mi casa. Retomo algunas actividades. Otras quedan colgadas. Sueltas. Sigue muriendo gente querida. Diciembre me obligo a salir, a ir a lugares, a estar con gente. Me obligo a pasar la navidad con gente. Me separo explícitamente de X. Siento miedo. Odio. Mucho odio con el padre de mis hijos también. Un volver atrás mil años. Es el mes que más he llorado. Trato de cerrar. Pago deudas. Cierro cierro cierro. Ya pasaron todos. Al balance que casi todos hacemos en fin de año en mi caso se suma mi cumpleaños, que queda justo acá. Atravesado entre navidad y año nuevo. Cada año nuevo lo arranco estrenando edad. Y creyendo que ahora sí se viene lo bueno. Soplé las velitas y festejé y despedí y agradecí. Ahora sí. Pronto. Que venga lo nuevo.

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