heyne

Enero.

Empecé el año con tremendo ímpetu y espíritu positivo, seguramente proveniente de un año que se iba y estuvo muy demás. Pude definir algunas líneas de mi vida sobre qué es lo que quiero hacer y qué no.Me sentí ilusionada.


Febrero.

Tuve a mis primos y sobrinos de visita y la verdad que no hice mucho mas que hacer playa, comer asados y consentir a mis sobrinos.Me sentí feliz.


Marzo.

Como todos los marzos desde que me mudé a la playa, yo sigo en modo verano y es de mis meses favoritos porque vuelvo a tener la playa para mi. Pero, este marzo fue de cambios y comienzos. El cambio fue convertir el cuarto de mi casa que no uso, o que usan mis mascotas y mis amigos cuando vienen en mi lugar de trabajo. El living dejó de ser mi oficina. Elegí muebles que después armé con mis manos y ordené la papelería móvil que tengo en mi casa en estantes y cajones.Los comienzos fueron dos, yoga, a la que mi espalda está profundamente agradecida, y guitarra, mi gran postergada de la vida.Me sentí renovada.


Abril.

Seguí por el camino de aprender cosas nuevas. Después de ver y leer varios tutoriales y gastar tiempo y plata en aplicarlos, corté por lo sano y me anoté en un taller de papel marmoleado que ahora uso en algunos de mis álbumes y cuadernos.Me sentí inspirada.


Mayo.

Desde el 2010, este mes siempre es un bajón para mi. Fue el mes en el que mi mamá partió y se le suma el bombardeo mediático por el día de la madre. Con una de mis mejores amigas, entre otras cosas, compartimos esta pérdida. Este año, (bah, el 2018), se nos ocurrió juntarnos a pasar el día de la madre juntas para acompañarnos y también se nos ocurrió convertirlo en una tradición anual aunque instantáneamente nos dimos cuenta de que por lo menos los próximos dos años lo vamos a pasar separadas.Me sentí abrazada.


Junio.

Por ser el mes de mi cumpleaños le tengo un cariño especial a este mes, pero en el junio 2018 tomé algunas decisiones.La primera fue cambiar la cuestión de mi festejo de cumpleaños. En vez de festejarlo el fin de semana posterior, cocinar  demasiado y recibir excusas de gente que no venía, sólo invité a dos de mis tres amigas mas cercanas que vinieron a pasar una noche fría de junio conmigo. También me anoté en un concurso de una agencia de viajes en el que elegían a alguien para viajar y contarlo. A raíz de ese concurso y en plan de renovación, decidí que era hora de renovar mi blog. También estuve un poco manija con el mundial y pasé días enteros en mi pijama de unicornio viendo la tele.Me sentí renovada.


Julio.

Después de los planteos del mes pasado, puse las cosas en práctica. Cree un blog nuevo en una plataforma en la que pudiera tener todo organizadito como a mi me gusta. 3 años después de la primera vez que me mandé sola al mundo de forma bastante impulsiva y darme cuenta que me encantaba, hice lo mismo en la realidad virtual y mi blog quedó listo y andando. Algunos conocidos me escribieron para darme para adelante con esta cuestión y otros para pedirme tips sobre lugares, cosa que me fascina hacer.Me sentí esperanzada.


Agosto.

Escribí un montón, por lo menos ahora al pincipio estoy teniendo constancia.También fui a Argentina como hago todos los años, esta vez porque mi sobrina mayor cumplía 15 años y yo no puedo creer como pasa el tiempo.Me sentí emocionada.


Setiembre.

Seguí escribiendo con regularidad, y como me di cuenta de que un montón de la gente que seguía mis publicaciones en Instagram no eran de por acá, se me ocurrió traducir el blog y hacerlo bilingüe.Caí en la realidad de que este año no viajé -y no iba a hacerlo en lo que le quedaba- y me amargué un poco, entonces hice una lista de todos los lugares a los que quiero ir -por lo menos de forma mas o menos urgente porque como querer quiero ir a todos lados-.Tuve trabajos que hacer para clientes que me dan mala espina pero estoy en modo cualquier monedita sirve. Spoiler alert: mis sensaciones se confirman.Me sentí un poco desganada.


Octubre.

Empecé a tomarme mas en serio mi taller de cosas y cuando vendí un pack de imanes por instagram sentí una especie de felicidad a la que podría llamarle “di el primer paso”. Me sentí un poquito empoderada.


Noviembre.Seguí escribiendo y trabajando, pero ahora con un cliente buena onda. Igual me sentí un poco aburrida.


Diciembre.

Diciembre estuvo jevi. Se me acumuló trabajo (para clientes y para mi).En este ámbito logré diseñar y confeccionar mi primer agenda y eso me hizo muy feliz. También logré vender algunas y sus nuevas dueñas las adoraron y eso me hizo aún más feliz.Del otro lado, mi vida familiar se complicó. La salud de una de mis tías abuelas que ha sido una abuela se complicó y con ello también se complicó la dinámica familiar. Pero, mientras el resto tiene a alguien más consigo, yo soy una persona sola que además de tener que trabajar, encargarme de mi casa, mis mascotas y yo misma como la mayoría de las personas, sumarme más tareas o responsabilidades me hizo pensar en que todos exigen cosas de mi pero nadie para un segundo a ver si en una de esas preciso una mano con algo. Y siento que no doy mas, que sobrepasé mis límites y no puedo dar mas de mi.Para finalizar el año, pasé el 31 sola con mis mascotas y no por elección propia.Me sentí exhausta y triste.

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