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Gato:

La última persona antes de vos me dijo una vez que le gustaba mi forma directa de decir las cosas. La verdad es que no sé decir si a vos también te gusta eso de mí, ni si te diste cuenta de que me gusta decir todo, ni si hay alguna característica que te guste así, en particular, de todas las que tengo.

Aún así, si te vas, que sé que es posible, siento necesario escribir todas las cosas que no puedo decirte. Cosas que no sabés de mí y cosas que no tuvimos oportunidad de contarnos. También algunas cosas que pienso de ti. Un sinfín de requeches de mi cabeza que nunca vas a leer pero que me atajo y las escribo, porque tengo en mí un presentimiento de que te vas a ir y nunca te vas a enterar de nada de esto.

Si te vas, que sé que es posible, tenés que saber que me encanta la comunicación, gato. Es lo que estudio y, a diferencia de vos, mi carrera me apasiona. Sucede que eso es lo que nos está fallando y no me equivoco si digo que es lo más importante para que lo que sea que seamos funcione. Yo tengo mambos e inseguridades, y vos tenés cuelgues y un celular roto. Qué combinación de mierda que hacemos. Nos gusta encapricharnos, se ve, porque hace un mes que sostenemos los pilares de la casa para que no se vuelva escombros. Ahora que escribo esto, pienso: seguro que no entendés mis metáforas. Otra cosa importante de mí es esa: me encantan las metáforas. Creo que si vas a ir aprendiendo a incorporarlas, si decidís incorporarme a mí.

Tengo muchas ganas de contarte que los libros no son lo único que me gusta. Me encantan las películas viejas y los poemas de Benedetti. Me gusta mucho (capaz que demasiado) la cerveza y tengo solo una canción mainstream preferida por momento porque me da miedo escuchar el top 50 global en Spotify y que me guste. Me encanta el hip hop, soy la hija perdida de Kendrick Lamar y sé rapear muchas canciones que nunca nadie me vio rapeando. Canto horrible pero cantar es de las cosas que más me gustan. Me apasionan la antropología y la filosofía. Cuando era chica quería ser abogada y cuando era grande quería ser princesa porque me gusta hacer todo al revés. Duermo con el mismo peluche desde que tengo 8 años y por eso tengo la espalda encorvada. Mi padre y mi hermano son las personas más importantes en mi vida, junto con mi mejor amiga Lucía. Me gusta estudiar. No me gusta mentir, no importa la circunstancia. Toda mi vida fui menos de lo que mi madre esperaba de mí y eso me llevó a ser demasiado autoexigente y no tener tolerancia a la frustración. La luna es como una amiga y mi animal preferido es el búho. Mi color preferido es el negro pero me parece que se está convirtiendo en el verde, y a nadie le importa, sólo a mí. Todos los años leo un libro más que el año anterior. Una vaca de peluche y un totem que siempre tengo puesto son casi las únicas cosas que tengo de mi abuela, a quien extraño todos los días. Los espíritus y los números son lo que más miedo me da en la vida; las dos por igual. Por último, no sé si te importan todas estas cosas de mí, pero es necesario que sepas que si elijo enamorarme de ti, no hago nada, nada, nada a medias tintas.

Si te vas, que sé que es posible, quedate con todas estas cosas que me gustan de vos. Quedate con que no lo sabés pero siempre fuiste el que más me interesó de tu grupo de amigos, aún cuando no hablábamos. Lucía tuvo un presagio de que vos y yo íbamos a congeniar antes de que me hablaras. Me gusta que seas sensible y que te preocupen tus relaciones con todos. Me gusta que tengas convicciones y que opines sobre lo que hay que opinar. Me gusta que no te haya dado vergüenza hablar conmigo aquella noche, y que no hayas intentado nada. Me gusta que tengas las cosas claras y que tengas la medida justa de terquedad. Me gusta que te apasione Game of Thrones y que tu perro se llame Tyrion. Me gusta que no te cueste abrirte. Me gusta que me digas Dora y te rías.

Si te vas, que sé que es posible, tenés que saber que también hay cosas que no me gustan, y no sería justo si no las pusiera, así que acá van.

Detesto que me contestes cada mil años, y no tener claro si es por tu culpa o no. Detesto que tomes alcohol y manejes, aunque sean dos cuadras. Detesto que te hayas ido sin saludarme y que no me hayas encontrado en el boliche aquella noche. Detesto no saber qué te pasa por la cabeza, y que no me lo digas. Detesto que vivas en Carrasco y que nunca salgas. Detesto que me digas Dora y te rías.

Si te vas, que sé que es posible, creo que tenés que considerar todo este despelote. Me gustás, y quiero que te quedes. Quiero ser suficiente, y que alguien, por primera vez, quiera averiguar todo lo que escribí acá sobre mí y más. Ahora quiero que ese alguien seas vos, y aunque sea una locura, tengo esperanzas de que lo seas.

Si te vas, que sé que es posible, quiero que sepas que este mes de no hacer nada me encantó y que sos más de lo que pensé que eras cuando no sabía quién eras.

Si te vas, que sé que es posible, espero no haber sido una mina pasajera, que en algún momento te acuerdes de mí y que la próxima vez que nos veamos no te vayas sin saludarme.

Si te vas, que sé que es posible,

te voy a extrañar.

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