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Si de deseos se trata supongo que tendría que pedir no dejar todo para último momento o el después lo hago! Como hice con este ejercicio. 

Pero también deseo poder cursar materias en facultad y seguir con la racha de exoneraciones. Concretar cambios laborales y poder enfrentar los nuevos desafíos con coherencia y ganas. 

Después hay otro tipo de deseos, como sentir el viento en la cara y poder apreciarlo, ganarme un millón de sonrisas de mi sobrino. Que mi gata se acurruque durante todo el invierno contra mi panza. Comer chocolate, reírme con mis amigas, reírme bien fuerte. Jugar al truco, tomar cerveza, empacharme de series y libros. Acariciar la espalda de mi compañero como si fuera la primera y la última vez, cada vez. Destapar el goce, mojarme los pies en el mar, poner la cara al sol. Disfrutar mi cuerpo, amarme más.

Y creo que está el deseo ese que tenemos todas o al que vamos despertando; no tener más miedo por mis hermanas, amigas, compañeras, las sororas y las que no. Y si toca tener miedo hacerlo combustible y que arda todo, los pies de marchar, los brazos de abrazar, la garganta de gritar. Que caiga y se rompa en mil pedazos el patriarcado. 

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