lucía

Hola pa,
Aunque ya pasaron seis años desde que el cuerpo no pudo soportar más dolor me parece que este ejercicio es perfecto para decirte todo lo que no te dije en estos años que pasaron. Voy al cementerio con mamá pero siento que no tengo el espacio para hablar con vos ya que la única forma que tengo de ir es con ella y no me animo a decirle que me deje sola para hablar un poquito con vos. Pasaron muchas cosas de más esta decir, así que voy a intentar hacer un resumen de lo que yo considero más importante. No, no me recibí todavía, Manuel y Santiago tampoco, pero no me voy a meter ahí. Cambié de carrera, sí, de nuevo, me costó encontrar la que por el momento parecería ser la indicada aunque siempre sigo buscando algo nuevo para estudiar. Arranqué Sociología en la UBA, cómo llegué acá te preguntaras. Yo tampoco lo sé, pero por el momento puedo decir que estoy feliz y que me parece que por ahí viene la cosa, o por lo menos por ahora. Me sobran las ganas de tenerte acá y hacerte sentir un poquito orgulloso de mí, y que me vieras después de haberme operado, todos los años que me llevaste a Buenos Aires para atenderme con la doctora finalmente terminaron (aunque tengo que seguir yendo por los aparatos) pero que ese ciclo al fin cerro. Lamento que no hayas llegado a estar presente para vivirlo conmigo. Sigo sin encontrarle una explicación a todo esto, pero creo que estoy mejor que hace no muchos años atrás donde me costaba levantarme y encontrarle algún sentido a todo esto. Te sigo encontrando en cada canción, en cada noche que mi mente está ocupada completamente por vos, te encuentro en casa, en tus libros que quedaron acá, y en cada intento por ser lo que vos querías que fuera, porque a pesar de que intento ser la mejor versión de mí que pueda, siempre vas a estar vos primero, porque siento que no pude darte lo mejor de mí mientras estabas acá.No quiero agregar más nada por hoy, solamente contarte lo que se que te mantenía sin poder dormir cuando estabas acá, en carne y hueso, ayudándome con todo lo que podías, con las pocas fuerzas que te quedaban al final. Siento que no te pude despedir, que la edad que tenía cuando pasó todo me jugó en contra, porque era demasiado inmadura para entender lo que estaba pasando, así que espero que ésta sea una de las tantas cartas que te vaya a escribir, aunque sea virtual, aunque sea en papel y nunca tenga un destinatario a quien enviársela, pero bueno, me quedo con la ilusión de que me leas.
Con las lagrimas cayendo sobre la computadora, te mando un abrazo al cielo, tan grande que me haga sentirte un poquito entre mis brazos.
Lucía.

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