mané

G*****:

Los últimos años fueron vida igual sin vos; me independicé, me enamoré, me desenamoré, tuve un gato que murió. De a ratitos fui feliz, de a ratitos me arrastró la corriente y moribunda, ahogada en llanto, sentí que por fin llegaba a mi cuerpo esa bocanada de aire que me obligaba a revivir. Sé que puedo estar sin vos, pero igual estás ahí. En un sueño, en el horóscopo, en la prima de una amiga que te conoce o cuando me pierdo caminando por el centro y vaya a saber por qué termino dándome de frente con el ventanal de aquel apartamento en el que ocurrió la magia. A veces te encuentro de verdad, cuerpo a cuerpo, cara a cara. Mientras me hablas pienso qué tan triste sigue siendo tu mirada, que vos siempre andas cansado, que por qué no me arreglé, que lo tengo que decir, que lo tengo que decir. Inhalo. Exhalo. Otra vez me trago las ganas de mi amor. Anoche escribí estos versos, porque en el camino no abundan las coincidencias y con eso tengo que aprender a vivir.

“No todo llega e igual la vida
Igual los días, igual la risa
Igual mis flores y nuestras luchas
Igual tu nombre, igual tu huida
Igual las tumbas de mis hermanas
Igual la sangre de sus heridas
No todo llega e igual la vida”.

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