natniszakov

En el mundo

Creo que esta vez voy a romper las reglas un poco,
aunque esto de romper las reglas no esta siendo
ninguna excepción y siempre se me dio bastante bien.
También creo que escribir sobre un año entero, a pesar
de intentar resumirlo, va a ser imposible ya que al
parecer mudarse de país implica vivir mil vidas al mismo
tiempo,
Porque todo se vuelve mas intenso, todo es nuevo y
uno tiene que lidiar con uno mismo mas que nunca.
Entonces creo que lo mas justo para mi y para el que
sea que este leyendo esto es elegir un pequeño
fragmento en el tiempo y hacer foco justamente ahi.
Quiero hablar específicamente sobre este enero
pasado, enero de 2019.
Me gustaría empezar a definir este mes como el mes
que quizá haya vivido de forma mas intensa desde que
tengo memoria.
O quizá deba empezar a definir un poco lo que significa
para mi vivir intensamente ya que vivo en uno de los
lugares mas controversiales de la tierra. Si, mejor
empiezo por ahi.
Me levanto todos los días en mi apartamento de Haifa,
soy una persona que naturalmente se levanta temprano
porque amo las mañanas y amo el cafe. En general, la
primera frase que digo todas las mañanas es “ ” صحا ال خ ير
o “Sabah al jer (Saba7 al kher) que significa “Buen día”
en arabe, este dialogo básico lo tengo con mi
roommate, nacida en Costa de Marfil, Africa pero criada
en un pueblito chiquito de acá de Palestina. Y así es
como corre un día corriente en Haifa.
como corre un día corriente en Haifa.
Leyendo y escribiendo en arabe, El Segundo idioma
mas difícil del mundo por definición, sentandome a
tomar una cerveza en el medio de conversaciones
enteramente en arabe, trabajando con árabes. Mas allá
que el idioma que mas uso acá es el ingles. Pero
principalmente, tratando de adaptarme a su cultura, que
mas allá de que entendí que hay una nueva generación
y que son mas parecidos a nosotros de lo que creemos,
existe una brecha cultural inimaginable.
Si bien tengo que admitir que mi empeño en mezclarme
acá fue inmenso y que logre ser una mas, porque
termine conociendo a casi toda persona que vive en
esta ciudad, porque el trabajo y la curiosidad me
llevaron a eso. Nunca, pero NUNCA voy a dejar de ser
una turista del todo.
Entonces si, mi vida acá es bastante intensa. Porque
tener una relación acá es virtualmente imposible debido
a razones religiosas, cosa que jamas pensé que pudiera
ser un impedimento a la hora de encontrar a alguien.
Pero enero, uff, enero fue muy especial. Empecé mi año
2019 tomándome una cerveza con un chico que conocí
en Haifa pero esta vez nos encontrábamos en algún bar
medio perdido cerca de la ciudad de Porto, en Portugal.
Pase 10 días en esa ciudad mágica con mi amiga Clara,
a quien conocí en Berlin hace 3 años mientras hacia
couch surfing en su casa por primera vez, y desde ahi
nos hemos encontrado en 4 países distintos.
10 dias de recorrer la ciudad, de mezclarme con
locales, de hacer roadtrips en una camioneta hacia la
frontera con España. De sacar fotos dignas de postales,
de trabajar en cafes con mi computadora y tratando de
poner en palabras todo lo que estaba conociendo sin
mayor éxito.
Mi viaje a Portugal llego a su fin con mucha nostalgia,
pero si abriendo bien amplio los brazos para abrazar la
próxima experiencia que se venia en el sur de España.
Me fui directo a Madrid en donde me tome un bus que
tardo 5 horas en llegar a Granada, donde pasaría la
próxima semana. Me iba a quedar en la casa de mis
amigos Anna y Yazan, a quienes también conocí acá en
Haifa, ambos músicos increíbles, ella originalmente de
Grecia, el originalmente de Majdal Shams, pueblito
pequeño en las montañas de los Altos del Golan, en la
Siria ocupada y en las cuales descubrí también el amor
por primera vez en Medio Oriente.
Granada fue para mi un desafío fotográfico, pocas
veces me ha pasado que el nivel de belleza de un lugar
me sobrepase, en lo micro y en lo macro, me mareo,
me confundió un poco. Pero también fue cuando hice
las pases con mi humanidad y entendí que no puedo
con todo, que hay cosas bastante intocables y que esta
bien que sean así.
Tambien, en esto de encontrarme con mi humanidad,
que la tenia un poco olvidada ya que últimamente me
estaba sintiendo un poco como una maquina que solo
trabajaba y debido a malas experiencias había cerrado
completamente el corazón, conocí a alguien, al que
agradezco porque me dio eso, la reconexion con mi
parte de mujer, con mi parte humana, me devolvió la
emoción del encuentro, la curiosidad de conocer al otro,
el nerviosismo. Mas allá que supe que todo esto tenia
una fecha de caducidad mas que definida.
Me despedi de España bien agradecida, con el
universo, conmigo, con el tiempo y el espacio, entendí
que ser una maquina trabajadora tiene el poder de
llevarme a lugares inimaginables y que las distancias
son mas cortas que lo que uno imagina si hay voluntad.
Ya de vuelta en Haifa me encontré con ese viejo y
conocido proceso de bajar a tierra, que no es para nada
fácil, como un breve periodo de readaptación, de volver
a la rutina, de volver al cuestionamiento existencial, de
luchar contra los idiomas, con las situaciones políticas
de sentirme una turista en mi propia casa.
Fue ahi, ahi mismo, cuando no me lo esperaba, cuando
estaba tratando de finalmente hacer las pases con mi
realidad del momento, por mas aburrida que fuera, que
decidí mandar un mensaje que me iba a cambiar la
vida. Porque a mi nunca me importo, nunca me costo
arriesgarme, es bien parte de quien soy.
Ese mensaje me iba a conectar con una de las
personas que mas admiro en el mundo, una persona
que materializa todos los días mis sueños y fantasias,
esos minutos de mensajes privados por Instagram no
solo llevaron a darme cuenta que las casualidades no
existen sino que derivo en un viaje al meollo del
conflicto Palestino-Israeli con uno de mis fotógrafos
favoritos en el mundo. Un viaje de cuatro días con el y
su compañero de ruta. Ahi mismo reafirmamos que la
vida es por momentos tan aleatoria e injusta. Que solo
por nacer en ciertos lugares tenemos mas o menos
poder, que tenemos limitantes o podemos ser los putos
amos del universo, aun así cuando todos estamos
hechos de la misma materia. Porque solo se necesita
nacer adentro de los perímetros de un muro en Medio
Oriente para que seas considerados un paria o para
que simplemente no te dejen abandonar bajo ningún
concepto la tierra en la cual naciste. Porque la libertad
es privilegio de pocos y la maldicion de muchos.
Creo que lo mas lindo de viajar es coincidir con
personas con las cuales puedas generar conexiones
inexplicables, solo por estar en el mismo tiempo
espacio, incluso sabiendo que pueden ser las mas
efímeras.
Kike y Santi, mis nuevos compañeros de ruta, no solo
me devolvieron esa capacidad de asombro sino que me
hicieron recordar porque es que todavía sigo acá. Sigo
acá porque hay muchas historias injustas que necesitan
ser retratadas y contadas, muchas historias olvidadas
por el mundo, porque es conveniente, porque nadie
quiere asumir la responsabilidad.
Haciendo cuentas y releyendo toda esta intensidad del
mes pasado, escribiendo desde este cafe amigo que
tantas veces me ha tenido de visitante, entiendo que
para los privilegiados como nosotros, los que tenemos
posibilidad de elección, los que somos libres, no
tenemos excusas porque estas son restricciones
inventadas solamente por nosotros.
La vida es nuestra lucha al final del dia.

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