noctiluk

Azul: 
Te he estado pensando bastante últimamente. A veces me parece mentira no saber dónde estás ni qué estás haciendo. Aunque me enteré por ahí que cruzaste los océanos y estás cumpliendo eso que tanto deseabas, y me puso alegre. 
Desde que vos tampoco sabés sobre mí (¿o también te habrás enterado algo por ahí? siempre fuiste mucho mejor que yo para eso) han cambiado muchas cosas en mi vida y a veces me dan ganas de contarte algunas, y otras no. Desde entonces soy más cautelosa con lo que digo, porque fui descubriendo que a veces la gente le da más peso a mis palabras que el que yo misma les doy. Eso me da mucho miedo.
Ahora que ya pasó el enojo rabioso (sí, yo también me enojo), quiero agradecerte porque me acompañaste en un momento difícil de mi vida. Y quiero disculparme porque yo no supe acompañarte a vos. Lo intenté, pero no pude. Tampoco estaba en condiciones y luego entendí por qué: había una herida propia que aún no había visto y que era más cercana a la tuya de lo que imaginaba. Espero que vos también estés sanando. 
Yo te quiero y te abrazo. Te espero para hablar mirando el mar. ¿Volverás algún día a este mar? ¿Querrás hablar conmigo a pesar de todo? 
Noctiluk

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