salvé

“Y así fue como emprendí en otro laburo” les comenté y los ojos de los presentes cruzaban como flechas en una batalla. 

Sería una linda forma de comenzar a escribir y comentarles a todo el mundo: TENGO OTRO TRABAJO. Pero para que ello suceda me comenzarían a preguntar “¿Por qué? ¿Acaso no ganabas bien? ¿Y ahora estas mejor?”; sinceramente no se si estoy listo para responder eso, soy una de esas personas que se maquinan mucho con los sucesos y entonces me pongo a imaginar el potencial de la situación.  

Sí, tengo trabajo nuevo. Largué todo al demonio, cansado del sistema malísimo estatal, preferí largarme solo y buscar nuevas vías de ingresos. Lo más curioso es que en mi mente sobrevuela la idea de que no lo elegí porque ganaba poca plata y la capacidad de ahorro (atenti lector) era nula. Pienso que con un mejor puesto hubiese elegido sin dudas también la opción de marchar de trabajo y buscar afuera, quizás sí con menos impulso, pero ya conocemos esta historia: el hombre ha hecho más por la humanidad por necesidad antes que estar en su zona de confort. Hay cosas que están por encima y nos cruzan como chinches: no podemos escapar al sistema, y ese sistema me estaba haciendo mal.  

Ahora en la agencia de publicidad conocí gente nueva, comprometida con hacer bien su labor y buscar el “mango” todo el día, nosotros somos la el burro que quiere comer la zanahoria, nunca mejor dicho. Amo profundamente haber elegido este camino y espero que siga siendo prospero para mi mente como la ha sido hasta ahora.  

El la semana pasada fui el domingo a mi casa, estaba mi familia y amigos de ella, hablamos y volaba por el aire el tufillo de la pregunta “¿Tenes otro trabajo?”. Como no quise ser irrespetuoso les dije:  

-Me cansé de todo, eso no iba más, realmente la pasaba mal, largué todo a la mierda y así fue como emprendí en otro laburo.  

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