teté

Hay noches que el cuerpo te marca. Te sentís tan embrollo que sos un ovillo. Y te duele el útero porque sabes que sos un sujeto menstruante y te tiene que venir. Entonces, si a eso le sumas todo lo que se te pasa por la cabeza, que son un montón de ideas que revolotean en tu interior, junto a muchas cosas que estás sintiendo y que no sabes cómo manejar… Listo! Te sentís tan mal que ni siquiera el llanto puede sanarte; que no encontrás el consuelo que necesitas en esos brazos; y que la comprensión que esperabas, no aparece. Entonces, solo querés mandar todo a la mierda y arrancar de cero. Hacelo. No hay nada peor que arrepentirte por no animarte a soltar.

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