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Un día me decidí. Me decidí a darte un papel, un papel en un sobre que tenía una de las cartas que había escrito. Cuando la tomaste, vi tu cara de sorpresa y salí corriendo, no tan literal, pero me fui, me fui a mi casa a esperar tu mensaje. Ilusionada, aunque esperaba que la respuesta podría no ser la que yo quería, éramos amigos, pasábamos 8 horas diarias de entrenamiento juntos y por ese entonces ninguno de los dos sabía que era este de estar de novio formal, y menos con un amigo. La respuesta no fue la que yo esperaba, o si, fue la que podía llegar a ser, la que en mi imaginación rondaba. Me mandaste un mensaje diciendo lo mucho que te apenaba darme la respuesta, aunque sabias también que justo habías empezado algo con una chica. ¡¡Claro que lo sabía!! Pero también creía en el cine y en que cualquier cosa podía llegar a pasar. También creo que si la tecnología no iría tan rápido y aun conservara el celular de los 15 años, tendría tu mensaje guardado. Después de unos minutos de asimilar el mensaje te conteste …” lo sé, podía llegar a pasar, pero en algún momento tenía que decirlo, sino no iba a poder conmigo misma, mañana cuando nos veamos hagamos de cuenta que esto nunca paso. Olvidémoslo y por favor no dejemos de ser amigos.” Fue el mensaje más largo que envié en ese entonces, ocupaba 3 mensajes de texto, tu respuesta en cambio fue breve pero sensata. Lo recuerdo como si fuera hoy,” Ok, nunca vamos a dejar de ser amigos.” Con esa respuesta fui consciente de que no iba a perder a mi amigo que conocí a los 10 años y también lo fui de que solo seriamos amigos. Hoy después de 13 años de esa carta le escribo a mi amigo, a mi mejor amigo, al que estando a 500km, a un país de diferencia, o a un continente, me escucha y me contiene. Al que no le importa que este de mal humor o con mi mejor día, pero está ahí para hacerme reír, el que cada vez que nos vemos se indigna porque pedimos pizza y no le cocino, pero que me quiere igual, con el que no hace falta hablar todos los días pero que sabemos como estamos, en el que se hizo profesional, monto una galería, da clases, tiene un taller y es mi mayor orgullo. Al que le encanta decir que soy su amiga chef y que compartimos arte, que su arte es pintar, esculpir y enseñar, y que el mío es el mas importante, alimentarlo.

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